Críticas cinematofágicas:
Herri B, el sucio
Herri B, el sucio
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
La intención de este blog es provocar. También, aliviar las neuras de una mente, la mía, atrapada entre ortodoxias. Persíguese probar el aguante a la irreverencia del ser humano, perenne subgenio. Nadie, sin embargo, se ofenda. Fácil es no leer lo que zahiere. Huyan de estas páginas los mojigatos de triple golpe de pecho, las felatrices con complejo de culpa, los ecologistas del solo “verde que te quiero verde”, los izquierdistas de seriedad estaliniana, los corruptos sin cargo oficial.
Críticas cinematofágicas:
Herri B, el sucio
Herri B, el sucio
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas: Esta
cosa es una ruina
Comedia que presenta a unos recién casados en
viaje de novios. Llegan a un hotel de Acapulco y se prestan a iniciarse en los
deberes conyugales. Después de aguantar todo tipo de bromas y alusiones de los
empleados mexicanos del hotel (a ella se le da incluso un racimo de plátanos
con la leyenda: úsese en caso de necesidad), se encierran en la habitación y se
desvisten. En ese primer encuentro el marido no puede cumplir. Alega cansancio
del viaje. El segundo día la excusa es los chiles del restaurante y al tercer
día el agobio del calor. La mujer comienza a mirar a los plátanos, que ya
comienzan a marchitarse, con un nuevo tipo de hambre. Así, excusa tras excusa,
transcurren los diez días de luna de miel. Se despiden del hotel, él
abochornado y ella con un nuevo acopio de plátanos para llevarse a Colorado,
donde viven. De vuelta en su ciudad, él pide tiempo para recuperarse y consulta
con varios médicos y con dos curanderas. Los médicos le animan y le pasan unas
minutas de escándalo, las curanderas se ríen y le dicen que no tiene remedio,
que esa "cosa" es una ruina. La cosa termina bien, en unos diez
centímetros, pero cuando la mujer ya se ha largado con el lechero y el marido
ha descubierto que quien en realidad le gustaba era el botones de la oficina
donde trabajaba. Convincente Tom‑Tom Honks en el papel de marido y discreta
Goldie Jaw en el suyo. La película consiguió el premio del jurado del New York
Gay Association Festival.
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas: Simbad
el merino
Simbad el merino
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
Aqui‑Va
Kuroshaba nos sorprende con esta magnífica
película sobre las pasiones sexuales en el Japón de los mikado. Una pareja,
desdeñados en sus primeros amores, se juntan en un chiscón del viejo Osaka para
un salvaje mete-saca. La experiencia les gusta y repiten, piten, piten... Y
cada vez van más allá en sus atrevimientos, cada vez disfrutando más de los
sentidos, más resentidos cada vez. Y se vengan, y vienen y vienen. Las
cochinadas que practican llegan a extremos difícilmente imaginables en
occidente, como cuando él le fuerza a ella a tumbarse boca arriba y la masturba
dándole en el clítoris con un matasuegras. O cuando ella le excita chupándole
las legañas de los ojos, de los tres. Su resentimiento llega tan lejos que
deciden practicar el coito jesuita, de hito en hito y el pito en ristre. Y
embiste el nipón y pone tanto empeño que empreña a la nipona, que le tapona el
pene y de pena muere el preñador. La película fue exhibida en el festival de
Canes, siendo la comidilla de todos los chuchos asistentes. Nueva muestra del
genio de Aqui‑Va Kuroshaba que no
deben perderse a no ser que tengan otra película más a mano.
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas: Dos
cabalgan juntos
Dos cabalgan juntos
Película del oeste clasificada X y que ha
sido aclamada por la crítica. La trama es muy sencilla, una simple historia de
chico monta chica, chica monta chico. El mérito del director armenio Blow
Jobson estriba en los originales planos que recogen la monótona acción. Y las
posturas. Sin recurrir al manido Kama Sutra, manual para yoguis y gimnastas
fantásticos, Blow Jobson consigue que su pareja protagonista (buenísima Pussy
Bust y puestísimo el mulato Dick Fellafronte) adopten al menos 69 posturas, 24
de ellas originales. Los cámaras, con atrevidos travellings y zumbados zooms,
logran marear al espectador, lo que se agradece, pues tras la primera media
hora de polvo, la acción decae y viene bien salir un momento al lavabo para
minguitar, vomitar, o aprovechar para pajearse, pero esto último no es
imprescindible. Para el espectador que lo desee, a la entrada se reparten gafas
especiales que disminuyen el tamaño del pene del protagonista, verdadero
instrumento de crear complejos. Recomendable para alquilar y llevársela a casa,
pues las butacas del cine, tanta es la libido que suelta la película, se hallan
a menudo manchadas de una cosa pringosa que mejor no digo lo que es.
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
Mentiras más comunes
. "Mi modesta pluma, mi modesta persona, mi
modesta palabra.»
. «Las declaraciones que hizo el ilustre
político a La Opinión son apócrifas, según un telegrama en que las ha desmentido
rotundamente.»
.
«Fotografía obtenida en el instante del suceso.»
.
«La compañía responde de todos los desperfectos.»
.
«Grandes medallas de oro en varias exposiciones internacionales. »
.
«Plato del día.»
. «Círculo de Bellas Artes.»
. «Pescado fresco.»
.
«Se prohíbe hablar con el conductor.»
.
«La nota de "adquirido" se lee en casi todos los cuadros de esta
Exposición.» . «Proveedores de la Real Casa.»
.
«Costa, diría... »
.
«La reina de los Juegos Florales es bellísima.»
. «Tan admirable ha sido la acogida que el
público nos ha dispensado, que vienen agotándose los últimos números.»
. «El autor del atentado, según se dice, es un pobre
demente.»
. «Se prohíbe escupir.»
. «El abono se halla cubierto.»
. «Muchos y valiosos regalos recibió la simpática
actriz el día de su beneficio.»
. «En la segunda representación se salvó esta
obra, para la que la crítica fue hostil el día del estreno.»
. «Época de veda.»
(Gómez de la Serna, Greguerías)
La
oveja feroz
Comienzos
El blog La oveja feroz en realidad nació como un
fanzine hecho a mano, luego fotocopiado y distribuido entre colegas de trabajo.
De esas primeras hojas tan sólo se hicieron cuatro números. Luego vino la moda
de los blogs y me construí uno, y a partir de ahí, todas mis aportaciones
fueron a parar al blog. Corría el año 1985. Las profecía de Orwell no se habían
cumplido, pero no había que confiarse.
Pero
es bonito recordar los comienzos. Al igual que las fotos de los hijos cuando
son bebés, ver una de tus creaciones en pañales remueve en nuestro interior
ternuras pasadas pero ya desconocidas.
He querido compartir con vosotros estas primeras muestras de vida de La oveja feroz.