lunes, 25 de marzo de 2019

Críticas cinematofágicas: La sabihonda de Schindler


La sabihonda de Schindler

Durante los años previos a la segunda guerra mundial, la hija de un judía llamado Schindler, Rebeca, Rebeca Schindler, demostró en la escuela un saber desacostumbrado. Abrumaba a sus condiscípulos con sus conocimientos, quienes la llamaban la "lista" de Schindler. Pero un alumno algo rebirojo y de incipiente mostacho, dijo que más que lista era sabihonda, y el mote pasó a ser "la sabihonda de Schindler". Este alumno llegaría a ser conocido por un tío suyo, un tal Adolf, que conquistaría el poder al poco tiempo. Esta "sabihonda" conseguía beca tras beca (su nombre "Rebeca", le había sido dictado por Yahvé a su padre un día que leía la Torá después de haber ingerido varios vasos de hidromiel), mientras sus compañeros aprobaban a duras penas o suspendían sin contemplaciones. Llegado al poder el tío Adolfo, el sobrino denuncia a Rebeca por exceso de becas y ésta es trasladada a un campo de desconcentración, donde la desconcentraron tanto que pierde sus listeza. Sus padres también fueron a para a campos de desconcentración. Pero alguien se acordaba de la "sabihonda" de Schindler: el empollón de la clase, un tal Otto Fuckjuden, quien se hace de las SA y con enchufe logra sacar a Rebeca del campo. Esta se lo agradeció pues confesó que prefería la ciudad al "campo". Juntos huyen a Paraguay. Película mítica del afamado director Sieven Spielern, quien quiso homenajear a una prima suya muy lista, una tal Double Allowance, quien le recordaba a Rebeca. Recomendada para judíos con complejos (Woody Allen). En Israel para todos los públicos.

Fred Cineman
25.03.18

lunes, 11 de marzo de 2019

Con pelos en la lengua (Memorias de un cunnilingüista)



Críticas de libros del gremio de la ramería

Con pelos en la lengua
(Memorias de un cunnilingüista)
de
Chocho Galarraga

Este libro del famoso cunnilingüista Chocho Galarraga sin duda despertará interés entre los puteros de todo el mundo... uníos. Chocho Galarraga quedó castrado a raíz de un accidente en un tiovivo de feria (un cochecito de bomberos, montado por varios críos bullangueros, le arreó un golpe que le desequilibró, con tan mala suerte que al caer se aplastó las ingles con los tentáculos de un auto‑pulpo conducido por una niña con gafas). Si bien nunca se ha aclarado qué hacía un hombre de cuarenta años en un tiovivo, el hecho es que esta desgracia no le impidió continuar siendo un redomado putero. A falta de ariete decidió ejercitar la lengua, alcanzando una destreza en el apéndice bucal que le hizo famoso en el corredor de la N-II, desde el burdel unipersonal hasta los macroburdeles de la zona de Azuqueca de Henares y Calatayud. Su fama de cunnilingüista fue tan grande que algunas putas no le cobraban por el servicio, asegurando que el placer que les proporcionaba la bien entrenada lengua de Chocho Galarraga no la experimentaban con la polla más descomunal.
            Los lectores no encontrarán en estas memorias secretos profesionales del que haya sido, con casi total seguridad, el mejor cunnilinguista del mundo occidental (hay otros mundos), salvo la recomendación de ejercitarse sin descanso, pero sí encontrará experiencias singulares y una descripción, con ambición de entomólogo, de los distintos chochos que ha visitado su luenga lengua. Así, el lector conocerá la diferencia entre el coño de la monja de clausura (yo a los palacios subí…, etc.) y el coño de  la tenista, llamado así por ser la pupila parecida a esas tenistas de países del este de Europa, un coño limpio y de pelaje rubio, con efluvios de estepa y con algún lejano sabor a esturión (aquí el recensionista no puede sino preguntarse: ¿cómo puede saber un tipo que ha aprendido cultura en los burdeles y gastronomía en los paradores de carretera el gusto del esturión, y aún menos el de su producto, el caviar? En fin, dejemos las quisquillosidades y prosigamos). Alto poder evocador tienen sus descripciones del sabor a sirope del chocho de la mulata caribeña, la calidez del coño oscuro de la subsahariana y la aridez de la vulva mesetaria, que quiere decir de la meseta y no que sirve en las mesas, que eso son meseras. Merece especial encomio la descripción de las labores que hubo de afrontar con una rabiza de Castilla, que por lo visto tenía un bosque de Venus tan poblado que a duras penas dejaba llegar con la lengua hasta la abertura salitrosa. Quiso el célebre cunnilingüista sobornarla para que se afeitase, pero ante la negativa de la chica, orgullosa de su pelambrera (tan del gusto de señorones refinados, peripuestos, de bigotillo fifí), hubo de recurrir a tenazass de cirujano para poder abrir un boquete en la jungla y hacer que su lengua saborease la grieta que se le resistía. Tampoco es de desdeñar la aventura que le pasó con una islandesa, cuyo chocho olía tanto a bacalao, que durante semanas todas las croquetas que probaba le sabían a este pescado, pese a serle asegurado que eran de pollo o jamón.
También relata Chocho Galarraga en su libro la temporada que trabajó como catador de chochos para ciertos proxenetas nacionales. Su labor consistía en definir el sabor de los coños de las aspirantes a pupilas, para descubrir posibles vulvas defectuosas o chochos poco sabrosos o nada apetecibles. Recuerda que durante esa época trabajó a destajo, oliendo y saboreando unos cincuenta chochos al día, cantidad máxima recomendada por los expertos olfativos y catadores del gusto pubiano. Tuvo como entrenador a un prestigioso enólogo despedido de unas bodegas de La Rioja por adulterar caldos a su conveniencia. Situose de esta manera en los aledaños de otra sentimentalidad olfativa. Este profesional de la pituitaria le dio lecciones de cómo oler y saborear caldos, algo que, según él, era muy parecido a saborear un chocho. Así, Chocho Galarraga fue capaz de decir si el chocho de una rumana tenía retrogusto a lilas del campo, el coño de una lituana poco cuerpo o detectar el sabor áspero de ciertas etnias africanas o el gusto aterciopelado de los chochos tropicales. Confiesa Chocho Galarraga que fue su mejor época, todo el día tumbado en un catre y lamiendo coños. Días hubo que amaneció con agujetas en la lengua, pero no le importaba pues estaba ganando dinero desarrollando su vocación.
            Pero su sueño, y su prestigio, acabó el fatídico día en que una infección provocada por chupar un chocho en mal estado, le causó una hinchazón de la lengua que le originó una pérdida total de sensibilidad, así como una atrofia muscular que le impedía mover el apéndice que tanto juego le había dado. De esta manera, impedido de arriba y de abajo, no tuvo más remedio que retirarse a escribir estas memorias que ahora se publican.
            La editorial Paraninfo Manía, que le quitó los derechos a Sex Guarral, edita este magnífico libro de memorias de uno de los hombres que más chochos ha lamido, si no el que más. Pues en este terrero hay que ser cauto. Hay tipos muy raros, como Cércidas de Andros, más conocido como el cipote de Macholandia, y del que apenas quedan vestigios en la Whiskypedia. Parte de los ingresos del libro se destinarán a sobornar al libro Guinnes de los récords para que incluyan la especialidad de Chocho Galarraga en una próxima edición.



Narciso Onán d’Coitus
Crítico de libros de-sex-perados

lunes, 25 de febrero de 2019

Periodismo imparcial


Lean este titular antiguo:
"Han intentado camuflar como accidente el oscuro asesinato de Marsella. Pero la autopsia demuestra que la víctima ha fallecido a consecuencia de un disparo efectuado por un comunista." (L'AMI DU PEUPLE, 28 DE ABRIL DE 1936).
Este mismo titular podría haberlo dado La razón, o ABC, y sin sonrojarse. Claro que hoy el causante de los disparos hubiera sido un miembro de Podemos.

Zaragoza, 25 de febrero de 2019




lunes, 11 de febrero de 2019

Vox presenta su programa electoral


La principal medida de Vox si ganase las elecciones sería una enmienda a la ley electoral para que las urnas de votación se situasen a una altura tal, que para introducir la papeleta haya que alzar el brazo. Otros partidos ultranacionalistas han secundado esta brillante propuesta. Pero el programa electoral de Vox tiene más medidas, como las siguientes:
. Todo español, al nacer, deberá llevar tatuada la bandera de España. Si naciera en España pero fuera negro o de ascendencia árabe, se les tatuará una estrella amarilla. Para recordar viejos y alegres tiempos.
. Todas las ideas de la organización se debatirán en Forocoches, sitio al que deberían pertenecer todos los españoles que sean muy españoles y mucho españoles.
. Las actuales autonomías se reducirán a una: una autonomía llamada España, una, grande y libre.
. Las mujeres deberán obedecer ciegamente a los hombres, sin cuestionar sus órdenes. El maltrato a la cónyuge debe dirimirse dentro del hogar y el juez será el pater familias.
. Los negros y moros tendrán que ceder el asiento en los transportes públicos a cualquier español que lleve una pulsera con la banderita de España.
. Reconocer al grupo terrorista iraní en el exilio que financia sus campañas.

La oveja feroz
11.02.19



lunes, 28 de enero de 2019

La última tiranía de lo políticamente correcto (IV)


Seguimos con nuestras propuestas de lenguaje proanimalista, políticamente correcto y subnormal de cojones.

. “Del jefe y el mulo, cuanto más lejos más seguro”. Los mulos pueden, con razón sentirse ofendidos por comparárseles con jefecillos tiranos y ejecutivos sin empatía. Un mulo jamás despediría a nadie. Cambiémoslo por “Del jefe y el mulo, prefiere al segundo”.
. “El gato escaldado, del agua fría huye”. Hay que ser despiadado para escaldar a un gato. Porque si antes no se le ha echado agua hirviendo encima, ¿cómo saben su reacción. Evitemos hervir gatos y menos usarlos como ejemplos proverbiales. Digamos mejor “El gato educado, de agua tónica huye”.
. “El perro del hortelano, ni come ni deja comer al amo”. Nunca se ha visto que un perro mate de hambre a un humano, pero sí al contrario. Y da igual el oficio del amo. Mejor decir: “El perro del hortelano, deja comer al amo”.
. “El pez grande se come al chico”. Homofagia piscícola, canibalismo bajo las olas. Qué figura más denigrante. Si bien esto se da en la naturaleza, no debe propalarse. Pongámoslo en positivo: “El pez grande da de comer al chico”.
. “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Matar a un pobre can para erradicar una enfermedad es un acto ruin cuando existen vacunas que podrían hacer lo mismo. Cambiémoslo por: “Vacunado el perro, se acabó la rabia”.
. “No se hizo la miel para la boca del asno”. Dios mío, qué falta de consideración hacia el pobre asno, el burrito cariñoso, el platero dulce y suave como si fuera de algodón. ¿Acaso no tienen ellos derecho a degustar este excelso producto de las abejas? Demos miel a quien quiera, sea asno o gato. Mejor decir “No se hizo la hiel para la boca del asno”. Siempre pro animalistas. Te adoramos…PACMA

La oveja feroz
28.01.19



lunes, 14 de enero de 2019

La última tiranía de lo políticamente correcto (III)


Seguimos con nuestras propuestas de lenguaje proanimalista, políticamente correcto y mongoloide de cojones.

. “Como éramos pocos, parió la abuela”. Qué poca consideración contiene este proverbio contra la tercera edad. ¿Es que una abuela no puede parir? ¿Es menos el hijo de una abuela que el de una joven? Cambiémoslo por “Como éramos pocos la abuela ha tenido a bien aumentar el número de componentes de la familia”. Sí, es largo, no rima, pero es considerado con la tercera edad.
. “Cree el ladrón que todos son de su condición”. ¿Y si el ladrón es un indigente que roba para comer? ¿No sería este refrán una losa a añadir a su miseria? Cambiémoslo por “Cree el que toma algo prestado que todo el mundo necesita hacer lo mismo”.
. “Cría cuervos y te sacarán los ojos”. Este refrán es quizás el que más saña manifiesta contra los animales, en este caso contra un ave que nadie ha visto que sacase los ojos a nadie (vivo), y menos a sus criadores. Estas pobres avecillas de plumaje negro merecen ser mejor tratadas. Digamos “Cría cuernos y te sacarán los ajos”.
. “Cuando menos se piensa, salta la liebre”. Aquí se relaciona la liebre con el no pensar, con la falta de inteligencia, de reflexión. No merece este ágil animalillo esta afrenta. Pero si siempre está rumiando cavilaciones… Usemos mejor: “Cuando menos se piensa, salta la ignorancia”.
. “De noche todos los gatos son pardos”. Clara discriminación de las razas felinas. ¿Por qué pardos? ¿Creen que todos los gatos son nazis? ¿O de raza cobriza? Acabemos con la discriminación: “De noche todos los gatos son bardos”.

La oveja feroz
14.01.19



lunes, 31 de diciembre de 2018

La última tiranía de lo políticamente correcto (II)


Seguimos con nuestras propuestas de lenguaje proanimalista, políticamente correcto y mongoloide de cojones:
. “Ande yo caliente y ríase la gente”. Qué poca solidaridad se encuentra en este dicho español. Qué arrogancia, que ofensa a los que sufren pobreza energética. Propongo cambiarlo por “Andemos calientes las gentes rientes, todas”. Bien que no rima al final, pero se perfila como una consigna igualitaria.
. “Burro grande, ande o no ande”. ¿Y qué pasa con el borriquillo chiquito, el asniño, el minúsculo onagro? Que falta de aprecio a lo pequeño. He aquí como debería decirse “Burro, grande o chico, dense el pico”.
. “Ante la duda, la más tetuda”. Dios mío, qué falta de consideración para con la mujer… de pechos pequeños. ¿Es que ellas, los poco pechugonas, no son criaturas de dios? ¿Si se las pincha, no sufren; si hacen dieta, no adelgazan; si menstrúan, no sangran como las demás? Cámbiese por “Ante la duda, la más madura”.
. “Cada loco con su tema”. Qué desprecio ante el mal psíquico, qué incomprensión hacia el pobre alienado. Los locos (llamémosles disminuidos psíquicos) también tienen sus corazoncito y merecen el respeto de los hablantes. Transformemos el proverbio en “Cada disminuido psíquico con su obsesión involuntaria”.

La oveja feroz
31.12.18