Críticas cinematofágicas: Pig
ama para dos
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
La intención de este blog es provocar. También, aliviar las neuras de una mente, la mía, atrapada entre ortodoxias. Persíguese probar el aguante a la irreverencia del ser humano, perenne subgenio. Nadie, sin embargo, se ofenda. Fácil es no leer lo que zahiere. Huyan de estas páginas los mojigatos de triple golpe de pecho, las felatrices con complejo de culpa, los ecologistas del solo “verde que te quiero verde”, los izquierdistas de seriedad estaliniana, los corruptos sin cargo oficial.
Críticas cinematofágicas: Pig
ama para dos
Fred
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Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas:
Levita
Perón
Adaptación cinematográfica de la famosa ópera rock que lleva su nombre. Narra, entre canciones soporíferas y melodías de bandeón, las peripecias del líder justicialista durante esos años cruciales en que le tocó gobernar Argentina. Para hacerse con el poder, este intrigante se echa de querida a una tal Evita, mujer que tenía fama de encantadora. Merced a un recorte de prensa pagado por la Oficina de la Presidencia que decía "¿Levita Evita?", el pueblo magnifica a la amante de Perón, hecho que el Gobierno aprovecha para hacer un revolucionario anuncio: Quien levita no es Evita, es Perón. El acabose. El pueblo hacía cola en la Casa Rosada para presenciar las levitaciones de su caudillo, levitaciones que éste realizaba desde el balcón. A los más avispados de los espectadores no se les escapaba el entramado de cables que hacían posible el milagro, pero como suele suceder, el pueblo llano es crédulo y creía a pies juntillas que Perón levitaba, y evitaba cualquier comentario crítico. La película, correctamente dirigida por Alan J. Escrátula, está magníficamente interpretada por Madronna en el papel de Evita, quien recrea el tema principal de la obra: "No chores por mí Argentina". Anthony Flags interpreta a un joven Che en el papel de pepito grillo del pueblo, sin resultados positivos, por lo que se ve. Película recomendada para fans farrones y otros amantes de tango con tongo. Contengo otras opiniones más explícitas.
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas: La
disputada bota del señor cayo
La disputada bota del señor
Cayo
Fred
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Crítico de su majestad
Bolas sobre Broadway
Película satírica que quiere retratar, en clave de ironía, el mundo del teatro durante la época de la Prohibición en Norteamérica. Un capo mafioso decide estrenar una obra teatral que ha compuesto su suegra y en la que desea que trabaje su querida. Consultados varios empresarios, estos se niegan, apareciendo sus testículos en cubos de basura a lo largo Broadway al cabo de unas semanas. El tercer empresario consultado, que leía los periódicos, acepta encantado el encargo. Para ello contrata a un escritor sin trabajo que corrija la obra de la suegra del capo y a un profesor de actuación para que instruya a la querida del capo. Ambos, tras varios encontronazos con las inexpertas señoras, renuncian, encontrándose sus testículos sobre las aceras de Broadway un par de días más tarde. Es por esta manía de capar que al mafioso se le dio el nombre de "capo", que quedaría para la posteridad. Al final la obra se estrena, resultando un fiasco, de lo que la prensa se hace eco... eco..., y reco..., reco..., recogen sus bolas días más tardes los barrenderos de Broadway. Película a la que su director, Bally Allen, le echa muchas pelotas. Se rumoreó que un "capo" moderno se interesó por las bolas del director, de ahí el andar como encogido de éste, y su fobia repentina por todo objeto cortante. Magnífico Paul Newball en el papel de capo, así como Sharon Spheres en el papel de querida. Película para hombres con dos cojones.
Fred
Cineman
Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas:
Herri B, el sucio
Herri B, el sucio
Fred
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Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas: Esta
cosa es una ruina
Comedia que presenta a unos recién casados en
viaje de novios. Llegan a un hotel de Acapulco y se prestan a iniciarse en los
deberes conyugales. Después de aguantar todo tipo de bromas y alusiones de los
empleados mexicanos del hotel (a ella se le da incluso un racimo de plátanos
con la leyenda: úsese en caso de necesidad), se encierran en la habitación y se
desvisten. En ese primer encuentro el marido no puede cumplir. Alega cansancio
del viaje. El segundo día la excusa es los chiles del restaurante y al tercer
día el agobio del calor. La mujer comienza a mirar a los plátanos, que ya
comienzan a marchitarse, con un nuevo tipo de hambre. Así, excusa tras excusa,
transcurren los diez días de luna de miel. Se despiden del hotel, él
abochornado y ella con un nuevo acopio de plátanos para llevarse a Colorado,
donde viven. De vuelta en su ciudad, él pide tiempo para recuperarse y consulta
con varios médicos y con dos curanderas. Los médicos le animan y le pasan unas
minutas de escándalo, las curanderas se ríen y le dicen que no tiene remedio,
que esa "cosa" es una ruina. La cosa termina bien, en unos diez
centímetros, pero cuando la mujer ya se ha largado con el lechero y el marido
ha descubierto que quien en realidad le gustaba era el botones de la oficina
donde trabajaba. Convincente Tom‑Tom Honks en el papel de marido y discreta
Goldie Jaw en el suyo. La película consiguió el premio del jurado del New York
Gay Association Festival.
Fred
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Crítico de su majestad
Críticas cinematofágicas: Simbad
el merino
Simbad el merino
Fred
Cineman
Crítico de su majestad