viernes, 20 de mayo de 2011

Libros que usted jamás pensó que existieran VI

1001 excusas
(Cómo librarte y salir… ¡de casi todo!)
Autores: George Zgouridos & Nancy Pickering, 211 páginas


Si es usted una persona amable, poco conflictiva, uno de esos a los que les suelen caer todos los marrones, este libro le ofrece técnicas y métodos de eficacia probada para evitar semejante estado de cosas. 1001 excusas le ofrece frases y disculpas apropiadas para enfrentarte a todos esos manipuladores que quieren aprovecharse de su buen carácter. Porque la sinceridad es solo un alarde sentimental de la conciencia, y la franqueza propicia que al final nos aguarde el honor de la decepción. Los nuevos derechos del hombre necesitan antilegisladores. Y esto es lo que proporciona este libro, el derecho a defenderse del abuso. He aquí algunas de las secciones del libro: No te sientas como un felpudo nunca más; el problema reside en la manipulación; respuestas rápidas: excusas para gente amable; excusas desesperadas: exageraciones y mentiras piadosas; excusas para el trabajo; excusas para casa; excusas para la escuela; excusas en el teléfono; excusas para las citas; como saber si eres un pardillo; test para conocer tus necesidades de ayuda; y mucho, mucho más...

Si deseas adquirir alguno de los libros reseñados,
dirígete a la siguiente dirección:

www.loompanics.com

La oveja feroz
20.05.11


lunes, 16 de mayo de 2011

Las instituciones tienden a perpetuarse

En un artículo sobre el terrorismo, Sánchez Ferlosio sostiene que todas las instituciones humanas tienden, por su propia configuración ontológica, a convertirse en fines en sí mismos, a perpetuarse al margen de los fines para los que han sido creadas. Ellas se convierten en razón suficiente de su propia existencia. Y de estas instituciones, aquellas que se hallan trabadas por vínculos de sangre y muerte, tan poderosos, en mucho mayor grado que las que se basan en intereses o en el dolor. En suma, una banda terrorista, aun cuando sus fines se hayan diluido, o no posean ya la misma prioridad o urgencia, tenderá, por la propia inercia del organismo, a perpetuarse, a no desaparecer. Se me ocurre que esta perpetuación se ve reforzada por el aspecto burocrático de todo “negocio”: gente que vive de ello, matones, organizadores, extorsionadores. Muchos puestos de trabajo.
Pues bien, creo que Sánchez Ferlosio tiene razón, o razones, pero estas razones, que sirven para analizar un aspecto del terrorismo, sirven también para analizar las múltiples asociaciones de víctimas del terrorismo. Sin entrar en su legítimo dolor, en su lucha por el reconocimiento de las vidas sesgadas por la irracionalidad terrorista, estas instituciones están también sujetas a las mismas leyes de perpetuación, a la inercia de la supervivencia, que depende, principalmente, de que exista el enemigo exterior, la causa de su creación. Si además estas asociaciones están instrumentalizadas por ciertos sectores políticos, que se aprovechan de ellas para sacar réditos electorales, su perduración y su instinto de supervivencia se acentúan. Es por eso que muchas veces da la impresión de que estas instituciones prefieren que el terrorismo siga, que continúen las muertes, pues es la propia supervivencia de los asesinos y su ideario lo que las mantiene, su razón de existir. Quizá por ello que se oponen con todas sus fuerzas ante posibles conversaciones del gobierno para llegar a un acuerdo que acabe con la situación, un acuerdo que pondría en peligro su razón misma de existir, aunque ello conllevara la extinción de la banda terrorista. Y aún menos lo consentiría el sector político que reditúa estos movimientos, pues se les acabaría una fértil fuente de indignación ciudadana que poder dirigir contra el partido al que se oponen. No digo que los miembros de las AVT’s se opongan conscientemente a cualquier intento de poner fin al terrorismo de las que son víctimas, es la propia institución, su inercia, la conveniencia de sus gestores (bien retribuidos y con proyección mediática) lo que se opone a éste, por otra parte loable (y presuntamente perseguido), fin de la violencia terrorista. He dicho.

La oveja feroz
16.05.11

jueves, 12 de mayo de 2011

Los creyentes, según García Viñó


“Hace tiempo que pienso que a los creyentes los unifican una serie de características. La primera es que quieren que lo que ellos creen se corresponda con la realidad, a la fuerza y saltándose alegremente toda evidencia en contrario. Luego está su escandalosa falta de información voluntaria– sobre lo que temen que, bien estudiado, podría suscitarles dudas. Ello les resulta hacedero porque, tercero, sus mentalidades están absolutamente reñidas con la lógica. Finalmente: son personas sin el menor espíritu crítico y con unas enormes tragaderas.
El siglo XXII será ateo o no será”.
(Manuel García Viñó)

¿Alguien puede no estar de acuerdo?

La oveja feroz
12.05.11

domingo, 8 de mayo de 2011

Solución final para la lujuria

A tenor de las encuestas sobre las próximas elecciones municipales y autonómicas, que indican un avance imparable de los conservadores, corruptos y meapilas en este país, previendo que vamos a estar gobernados por grupos de creyentes radicales y no erradicables, propongo al lector participar en un negocio que tendrá el éxito garantizado. Ya he preparado incluso el anuncio y el eslogan para su publicidad:













¿Qué me dicen? Seguro que en comunidades como Valencia y Madrid, donde los corruptos e intransigentes meapilas van a obtener mayorías aplastantes, nos comprarán el invento por millones. Incluso, preveo, lo repartirán entre los escolares. Entre los sacerdotes no, no sea que interfiera con sus habituales prácticas de enseñanza a los niños. Quien desee participar en el negocio, que se ponga en contacto conmigo a través de la página web: www.condóncilicio.org.

La oveja feroz
08.05.11

miércoles, 4 de mayo de 2011

Un poco de humor, para desengrasar

El padre recalcitrante
Esto son dos amigos que se encuentran por la calle:
- ¿Qué tal te va la vida, tío?
- Fatal, el otro día enterramos a mi padre.
- ¡No me digas! ¿Cómo ocurrió?
- Pues nada, estábamos en el balcón haciendo una barbacoa y de pronto se acerco demasiado al fuego y...
- Ya, se quemó vivo, ¿no?
- No, qué va. Del susto se echó hacia atrás y tropezó con la barandilla del balcón...
- Y se cayó por el balcón y se mató, ¿no?
- No, para nada. Resulta que en la caída pudo agarrarse a la cornisa, pero se empezó a resbalar y...
- Ya, se la dio contra el suelo, ¿no?
- Que va. Alguien había llamado a los bomberos, que habían puesto abajo la lona, pero tuvo tan mala suerte que rebotó y...
- Por fin se la pegó, ¿no?
(El amigo empieza a ponerse nervioso).
- No, en el rebote se pudo coger a un cable de alta tensión...
- !Se electrocutó!
- No, como estaba haciendo la barbacoa llevaba guantes, pero el cable cedió y se rompió...
- ¿Y por fin se la pegó?
- No, porque los bomberos habían corrido la lona debajo de él, pero aun así rebotó, y antes de caer se pudo coger a la cornisa de otro piso...
- !PERO ME QUIERES DECIR DE UNA PUTA VEZ CÓMO COÑO MURIÓ TU PADRE!
- Verás, al final los bomberos tuvieron que abatirle a tiros.

La oveja feroz
05.05.11

domingo, 1 de mayo de 2011

El experimento Milgram y la verdadera condición humana

Sitúense en la Universidad de Yale, en 1960. A un grupo de voluntarios pagados se les dijo que estaban ayudando a un experimento sobre los efectos del castigo en el aprendizaje. Cada voluntario se sentaba en un lugar desde donde observaba a alguien sometido a un test, una persona que llevaba electrodos conectados a un panel de mandos donde operaba. El voluntario fue instruido en el sentido de que, cada vez que el sujeto contestara erróneamente a una pregunta, debía tirar de un interruptor que resultaría en una dolorosa descarga eléctrica en el sujeto del experimento. Cada nueva pregunta equivocada, aumentaría el voltaje de la descarga. En total había treinta interruptores, que iban desde el rango denominado “efecto liviano” hasta “Peligro-descarga peligrosa”.
Al voluntario se le ocultó, sin embargo, que el sujeto del test era un actor y que en realidad no se producía ninguna descarga. El actor simularía un dolor cada vez que el voluntario tirase del interruptor. Cuando un voluntario se mostrase renuente a tirar del interruptor, el encargado debía decirle algo del estilo: “El experimento precisa que usted continúe”. Bajo estas condiciones, dos tercios de los voluntarios continuaron tirando de los interruptores cada vez que la respuesta era equivocada, incluso cuando el sujeto mostraba dolores de agonía. Un tercio rehusaron a provocar semejante sufrimiento.
Se denomina Milgram en honor del nombre del psicólogo que llevó a cabo este experimento. Pero se le podría denominar de otras maneras, como “experimento sobre la barbarie humana”, “experimento que demuestra el verdadero talante del hombre”, y otras lindezas que nos llevan a comprender por qué han sucedido genocidios a lo largo de nuestra historia, algunos muy recientes. La excusa de los ejecutores es siempre la misma: yo obedecía órdenes. A los que dan esta excusa habría que ordenarles: ¡Mátate!

La oveja feroz
01.05.2011

jueves, 28 de abril de 2011

¿Para cuántas empresas trabajamos?

Cuando pones gasolina en el autoservicio de la gasolinera, ¿estás trabajando para la estación de servicio o para ti mismo? ¿O quizá para la multinacional que suministra el combustible? Cuando haces cola en la calle delante del cajero automático y luego tienes que realizar tú mismo la operación que fuera, ¿eres un cliente del banco o un puto cajero de banco no remunerado? Cuando te montas en casa un mueble de Ikea, ¿eres un manitas o un trabajador clandestino de la fábrica de muebles? Cuando coges la vez en el médico por Internet y rellenas infinidad de pasos, ¿eres un paciente evolucionado o un encargado del Insalud encubierto? Podríamos seguir y llegaríamos a la conclusión de que la automatización y nuevas técnicas de venta lo único que ha conseguido es que trabajemos para muchas empresas sin percatarnos de ello. Han conseguido estas empresas que los clientes trabajen… gratis. Y nosotros se lo agradecemos pagándoles el servicio que no nos dan o entregándoles el dinero que puede que no nos devuelvan nunca. Ah, los misterios de la vida moderna.

La oveja feroz
28.04.11