miércoles, 25 de enero de 2023

El valiente Queipo de Llano

 

Queipo de Llano se dirige a su audiencia en una de aquellas melopeicas charlas radiofónicas que le hicieron célebre durante la guerra civil. Nada como un dictador enchufado a un micrófono y a una botella para asombrar al mundo y pasmar a la posteridad. Se refiere Queipo ese día al bombardeo con el que la aviación roja, que no respeta nada, ha castigado a la basílica del Pilar de Zaragoza. Todo inútil, porque la España nacional cuenta con la singular protección de esa Virgen que ha impedido que las bombas que atravesaron la cúpula del templo estallasen. Únicamente una lo hizo. Frente a la basílica. En esa ocasión, sin embargo, ha sido para mayor gloria del Alzamiento y de la Cruzada de la fe. Los adoquines que saltaron por los aires con la deflagración, al caer de nuevo al suelo lo han hecho de modo ordenado. Entre todos han formado estas palabras: «¡Viva la Virgen del Pilar!». El milagro arrasa literalmente en lágrimas el rostro del pío militar beodo, que ya en su día había nombrado a la Virgen de la Macarena «vendedora de lotería».

(Andrés Trapiello, Los Vagamundos)

miércoles, 4 de enero de 2023

Último pago

 

Acabo de hacer una transferencia bancaria y como concepto he puesto: 

“Asesinato de JFK, Último pago”.

martes, 13 de diciembre de 2022

Críticas cinematofágicas: Pulpo ficción

 

Críticas cinematofágicas: Pulpo ficción

 

Pulpo Ficción

 

Esta nueva película de Giuseppe Tarantini es una muestra descarada de la violencia de un pulpo en la ciudad de Los Angeles. Comienza el film con el pulpo John y el calamar Jackson, que conducen un coche mientras discuten la paella que le dieron a Jackson cuando estuvo en Ámsterdam, una especie de arroz con cosas, un arroz indigesto que además tenía piña, lo que escandalizó a John, que iba aferrado al volante con sus tentáculos. Después de llegar a su destino, la pescadería de Jack Fisherman, y lograr despegar sus tentáculos del volante, entraron pulpo y calamar a cobrarse una antigua deuda, la deuda por un deudo de ambos, una langosta pariente que acabó Thermidor en un restaurante de San Diego, Maradona (California). John y Jackson (éste último negro de la tinta que le rebosa), sacan sus arpones y masacran a los empleados de pescadería. Queda todo tan sucio que deben llamar a un tal Lobo de mar, que se encarga de arreglar estos desaguisados.

         En el film se entrelazan varias historias, creando una taracea fílmica de gran poder evocador. A destacar la historia de un boxeador de peso pulga, magistralmente interpretado por Woody Allen, que amaña su combate para llevarse la pasta y termina en una trastienda viendo como sodomizan al mafioso al que Allen le ha robado la pasta. También hay un baile famoso entre el Pulpo John y Thurman, apodada la sirenita, una balada de Camela que es de lo mejor del film.

         Tarantini demuestra en este film su maestría tanto en los diálogos como en la selección de actores marinos, pues fue difícil dirigir al pulpo John, sus tentáculos agarrados en los traseros de todas las chicas del plató.

         El film no ganó ningún Oscar, pero estuvo nominada a mejor película del festival del Mar en Benalmádena.

 

Fred Cineman

Crítico de su majestad

lunes, 31 de octubre de 2022

Críticas cinematofágicas: El temible Burlón Caster

 

Críticas cinematofágicas: El temible Burlón Caster

 

El temible Burlón Caster

 

Biografía del famoso actor Burlón Caster. El temible Burlón, como era conocido en Hollywood, comenzó su carrera haciendo películas de piratas, donde exhibía un pecho lampiño pero generoso y una agilidad más propia de gatos que de humanos. Pasó después a desempeñar papeles de galanes en melodramas amorosos y en westerns donde abundaban los pieles rojas. Siguió burlándose de la academia, hasta que ésta le entregó un óscar, hecho decisivo en la vida de este temible burlón. Con la responsabilidad de la estatuilla, el actor vuélvese más serio, menos burlón, y trasládase a Europa, donde realiza películas de marcado tinte político. Pero su espíritu burlón le hace volver a su país, donde todavía protagoniza varias películas en papeles secundarios. Burlón Caster es magníficamente interpretado por dos actores, uno para su período de juventud (Bread Pitt) y otro para el de su etapa de madurez (Moorgomery Kiff), reservándose él el papel de su propia vejez. Como último gesto de burla, Burlón Caster aprovechó la escena final de su muerte fingida en la pantalla para hacer mutis por el celuloide. El director, Henry Have-a-Way, aseguró que el óbito real del actor no figuraba en el guion, pero que le vino muy bien porque se ahorró un sueldo. Película para cinéfilos que buscan realismo en las escenas.

 

Fred Cineman

Crítico de su majestad

domingo, 18 de septiembre de 2022

Críticas cinematofágicas: Las últimas de Filipinas

 

Críticas cinematofágicas: Las últimas de Filipinas

 

Las últimas de Filipinas

 

Película histórica que narra los avatares de un montón de chicas de servir que sufrieron un parón a causa de la guerra de independencia contra España. A finales del siglo XIX, un grupo de valerosos combatientes en tierras filipinas, vieron como las tropas yanquis, mejor pertrechadas y con provisiones inagotables de goma de mascar y chocolatinas no latinas, iban a expulsarles del paraíso tropical. Antes de claudicar, decidieron dar un golpe de mano y trabaron amistad con un chanchullero nativo que respondía al nombre de Presley. Juntos montaron una organización clandestina para seguir exportando muchachas de servir hacia España cuando aconteciera la dominación yanqui, ya inevitable. La única condición que puso el tal Presley fue que una de sus nietas debía entrar a servir en casa de un futuro cantante, pero que ya les diría el nombre más adelante, que la pitonisa no lo tenía todavía muy claro. Y las tropas españolas fueron vencidas (eso sí, honrosamente) y los yanquis prohibieron la exportación de chicas a España, mas no a su país. Las últimas de Filipinas fueron traídas por las tropas españolas (vencidas pero con honra, sin barcos pero con honra) en su repatriación. Pero el pacto siguió vivo y tan pronto como los yanquis pusieron a un gobierno nativo, la exportación de chicas continuó. Y llegó el día en que la nieta de Presley decidió elegir cantante... Alfredo Flores Mayo está convincente en el papel de Vicente, el capitán de las tropas españolas. De las indígenas, destacar la actuación de Chabeli Misas. Película patrihortera pero con sorprendente visión de futuro.

 

Fred Cineman

Crítico de su majestad

 

miércoles, 3 de agosto de 2022

Críticas cinematofágicas: La gran Eva Sión

 

Críticas cinematofágicas: La gran Eva Sión


La gran Eva Sión

 

Película antibelicista y protojudía de Lobby Levi. La acción transcurre en un campo de concentración femenino. Una reclusa, sargento del ejército británico, de nombre Eva Sión, es acusada por el comandante del campo, Herr Kapitän Venusberg, de ser una judía. Ella, pese a su apellido, lo niega. El Capitán Venusberg la encierra en una celda de castigo, un cuartucho vacío de ornamento y con una televisión instalada en un hueco de la pared que no cesa de emitir festivales de Ariovisión. Eva Sión, tras varios días de lírica hortera, decide confesar o fugarse o suicidarse. Elige lo segundo. Con una horquilla de pelo comienza a excavar un túnel desde su celda. La tierra que sacaba la mezclaba con la sopa, constituyendo un sabroso aderezo para el citado alimento. Concluido el túnel, se estropea la televisión y Eva es recluida en otra celda similar. Comienza de nuevo el proceso de fabricar un túnel. Metra Goldwind Meyer da vida a la heroína Eva Sión, la mujer que excavó cuatro túneles en el campo Stalag IV y que se resistió a mostrar su monte de venus al Kapitän Venusberg. La música de Siestakovich no ayuda precisamente a mantenerse despierto durante la proyección de éste aturrante film. Uno termina deseando, contra sus más íntimas convicciones, que Eva Sión hubiese confesado de primeras y hubiera sido castigada. Película financiada por la comunidad judía de Hollywood, escrita por judíos, dirigida por un judío y protagonizada por actores judíos. Recomendable para judíos.

 

(Adelantándome a la acusación de antisemita que esta crítica me va a proporcionar, incluyo la definición de antisemita que da L. A. Rollins en Lucifer’ Lexicon: Antisemita: 1. Alguien que odia a los judíos. 2. Alguien que es odiado por los judíos.)

 

Fred Cineman

Crítico de su majestad

domingo, 19 de junio de 2022

Críticas cinematofágicas: Las mil y una leches

 


 

Las mil y una leches

 

Visión corrosiva de las noches arábigas por el corrosivo Repassolini. Tomando como centro la corte del califa Mamón Al-Raschid, Repassolini nos ofrece su particular versión de las noches orgiásticas con las que el califa se regalaba en su palacio. Con clara inclinación hacia el amor paídico, el califa dedicábase a catar la “leche” de sus invitados, esclavos y visitantes. Con predilección por los esclavos nubios, Mamón Al‑Raschid aseguraba que la leche de éstos, por contraste con el color de su glande (glande grande, uno y libre), era más blanca y sabía mejor. Cada noche extraía con expertas fellatios, la leche a uno de sus invitados, invitado que era luego vetado y botado del palacio. Repassolini, si bien no relata las mil y una operaciones de ordeño bucal llevadas a cabo por el famoso Califa, sí se recrea en varias de éstas, los nubios disfrazados de odaliscas por eso de la censura. Este disimulo dio origen a la conocida anécdota de un crítico que aseguró que esas altas y robustas odaliscas tenían un clítoris enormemente pronunciado. Repassolini no se conforma sólo con el amor bucal sino que retrata a su califa también como hombre con cierto esfinterés. Los nubios disfrazados de bailarina siempre poníanse de espaldas para que Mamón Al‑Raschid las penetrara a estilo perro, perro lo que no mostraban las cámaras era que el agujero penetrado no correspondía con la latititud anatómica de la vulva. Bellas las imágenes de ciudades del desierto. Se echan de menos en la película los diálogos. En nuestra opinión sobran escenas de “gay” saber. Película con escaso interés para uterodoxos.

 

Fred Cineman

Crítico de su majestad