lunes, 16 de marzo de 2015

Cien proverbios que conmovieron a Stalin



Cien proverbios que conmovieron a Stalin
de
León Tronky

Este libro se adentra en el ser más íntimo de José Stalin, permitiendo ver atisbos de su plácida niñez en un pueblo del Cáucaso donde solía torturar a su abuela Babushka y encerrarla en una habitación de la casa que daba al norte y que tenía el símbolico nombre de Sinberia (Beria era el nombre de su abuelo, ya fallecido). La juventud de este dirigente también está lleno de anécdotas divertidas de sus travesuras, como cuando arrasó un pueblecito vecino. Él y un grupo de amigos, por diversión, prendieron fuego a la casas de madera de la villa, por ver el espectáculo de las llamas. Las autoridades consideraron que la quema de la aldea y sus trescientos habitantes no llegaba a la categoría de delito, por lo que sólo le impusieron una multa simbólica, que tampoco pagó. Eso sí, se le oyó decir en voz alta: “Si no saben aguantar una broma, que se vayan del país”, que era un proverbio de un tal Gilamatic, Vladimiro. Después de entretenernos con este tipo de anécdotas traviesas a modo de acercamiento al glamour de este personaje, León Tronky pasa a analizar los provebios que más gustaba repetir este filántropo amado por la población... que no moraba en los gulags. Estos proverbios conforman, en opinión de su hagiógrafo oficial (más tarde ejecutado por haber deletreado mal el nombre del magnánimo prócer), un universo mental que arroja un sinfín de luz sobre el posterior comportamiento de este magnánimo prócer. He aquí algunos de los proverbiso que analiza el autor:
A mal tiempo, buen Siberia
Las penas en Siberia, con vodka son menos
El troskista siempre tira al monte
Cría cuervos contrarrevolucionarios y te sacarán una perestroika
Más vale pájaro burgués en prisión que ciento volando.
Al que a buen Koljós se arrima, buena sombra le hace pija
En casa de rojo, cuchillo burgués
A mal año, más daño
Unos nacen con roja estrella y otros nacen rojoestrellados
A palabras recias, odios sordos
Más ven cuatro confidentes que dos
Contrarrevolucionario ladrador, poco emprendedor
A cada puerco desviacionista le llega si siberiada
A troskista que huye, piolé de plata

            Hay más provebios, hasta cien, cada uno analizado en virtud de conocidas anécdotas de cuándo fue pronunciado el dicho, o ejecutado su lucubrador. Esta colección de proverbios permite acercarse a la vida íntima de este filántropo que eligió la política como medio de hacer el bien a su prójimo. Y lo hacía bien, me refiero a ejecutar y condenar a campos de exterminio a sus opositores, cerdos revisionistas y contrarrevolucionarios de mierda.
            Publica Tomos de hoy, hambre para mañana. La obra se vende con un lazo negro.

            Leo Bücher
            (Crítico de su majestad)

La oveja feroz
16.03.15

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