La intención de este blog es provocar. También, aliviar las neuras de una mente, la mía, atrapada entre ortodoxias. Persíguese probar el aguante a la irreverencia del ser humano, perenne subgenio. Nadie, sin embargo, se ofenda. Fácil es no leer lo que zahiere. Huyan de estas páginas los mojigatos de triple golpe de pecho, las felatrices con complejo de culpa, los ecologistas del solo “verde que te quiero verde”, los izquierdistas de seriedad estaliniana, los corruptos sin cargo oficial.
lunes, 12 de octubre de 2015
Críticas cinematofágicas: Callo largo
Callo largo
Película de Hohn Juston para los estudios de
la Paramount of Venus. Protagonizada por un joven Humpty Bogty y una lindísima
Laurel Bucal, narra las peripecias de un gángster retirado en las poco rocosas
costas de Florida. El gángster regenta un albergue que recibe huéspedes del
Federal Bureau of Imserso (FBI). Un buen día se presentan en su establecimiento
media docena de ex gángtsers colegas suyos, quienes le reclaman parte de un
botín, según ellos, no repartido muy equitativamente. El gángster Ricky (Humpty
Bogty) les aloja en unas habitaciones con vistas a la bahía y él se encierra en
su habitación. Cuatro días más tarde los ex colegas de Ricky se extrañan de no
verle y preguntan a la administradora (Laurel Bucal) qué pasa con Ricky.
Avisado por la muchacha, Ricky baja a la sala de la senectud con una visible
cojera. Alega que tiene un callo largo y que le roza con el zapato. A esta
excusa le sigue la famosa frase de labios de Motty, el viejo gángster
protagonizado por Eduardo Garcia Robinson: “No es precisamente un callo la
chica que te has buscado” (She’s not precisely horny, buddy). Para escapar
Ricky aduce una cita con su callista, pero los gángsters insisten en
acompañarle y Ricky deja de cojear. En ese preciso momento doscientos ancianos
de Cincinati llegan al Albergue de Ricky y montan un follón de mil demonios, lo
que aprovecha Ricky para coger sus cosas, incluyendo a Laurel Bucal, y
largarse. Los gángsters, al verse burlados, deciden continuar con el negocio
del ocio y dedícanse a entretener a los ancianos con bingos caseros y bailes de
saloon. Hohn Juston recrea de forma magistral el ocaso de unos gángtsers de
tercera fila, fila que no aconsejamos para ver el film, so pena de agarrar una
tortícolis de aúpa.
En este blog de título tan largo trataré de comentar alguna imagen, fotografía o dibujo, para expresar alguna opinión, una especie de ejercicio literario y reflexivo a la vez. El elegir una imagen me ayuda a centrar el asunto a tratar. A veces con la imagen he confeccionado un chiste u ocurrencia. Quiero que la periodicidad de las entradas del blog sea semanal. Lo escribo para mi solaz y no para crear opinión. Ésta la pone el lector. Si lo hubiera. Zaragoza, 25 de septiembre de 2014.
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