martes, 9 de noviembre de 2010

Rol de cornudos - I

Uno de los temas preferidos de los hombres cuando están con los amigos son los chistes de cornudos. Como el tema da de sí, he dividido los chistes en dos entregas. He aquí la primera:

- Pepe, tu esposa nos engaña.

- Oiga, ¿usted tiene fotos de su esposa desnuda ?
- No
- Pues mire, ¿le interesaría comprar éstas?

- Oye, y tu mujer ¿cómo es en la cama?
- Pues no sé, porque unos dicen que es bastante buena y otros dicen todo lo contrario.

- Jo, tu mujer es más simpática... el otro día me estuvo contando unos chistes tan graciosos que de la risa me caí de la cama tres o cuatro veces.

- Oye, ¿tú te acostaste con tu novia antes de casarte?
- Yo, no, ¿qué clase de hombre crees que soy?
Este último se queda un momento pensativo y pregunta:
- ¿Y tú?
- Yo sí, pero no sabía que era tu novia.

Un marido llega a su casa, pega un portazo y con lágrimas en los ojos le dice a su mujer:
- María, me he enterado de que nuestro hijo no es mío, que es del vecino del quinto... ¿Cómo has podido hacerme esto...?
- ¡Chsssss! (replica ella en voz baja): Calla.... No le digas nada y así nos lo quedamos.

Llega el marido a casa a las 4:00 de la mañana, y empieza la mujer...
- Pero Manolo, qué horas son éstas de llegar so @#$&^*!!!!
- Pues mira María es que... ¡María! ¡¿Qué hace ese tío en la cama?!
- ¡No cambies de tema, te he preguntado que qué horas son éstas de llegar!

Un tío se despide de su mujer y se va al trabajo. A mitad de camino se da cuenta de que se ha dejado unos papeles en casa. Al volver se encuentra en el dormitorio a su mujer dentro de la cama, y al del butano de pie, en pelotas. El del butano le dice :
- Hombre, señor Pérez, menos mal que ha llegado. Le estaba diciendo a su mujer que como no me pague las bombonas que me debe, me voy a mear en sus sábanas.

Estos son dos tíos y uno le comenta al otro:
- Pues me avisaron que mi mujer me la pegaba y un día la seguí.
- ¿Y qué pasó?
- Pues nada, vi que salía de noche de casa y que un hombre la esperaba en un coche en la puerta, la llevó a su casa, y entraron; después pude ver por la ventana que mi mujer se desnudaba y se metía en la cama, y que el hombre se disponía a hacer lo mismo...
- ¿Sí, y qué ocurrió?
- Nada, bajaron la persiana y me quedé con la duda.

La oveja feroz
09.11.10

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